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jueves, febrero 2, 2023

Madre de familia, mujer de negocios

En Fondo Esperanza un 84% de las(os) emprendedoras(es) son mujeres y, una gran mayoría de ellas, madres y abuelas que en su momento se independizaron y emprendieron con el objetivo de construir un mejor futuro para sus hijos y nietos.

Madre de familia, mujer de negociosLa participación de la mujer en el mundo del emprendimiento es una fuerza fundamental en la generación de desarrollo social y económico para el país, no sólo para la mujer que emprende, sino que también para su familia y sus comunidades.

El gran motor que mueve a las mamás que han progresado sus microempresas junto al apoyo de Fondo Esperanza (FE), es el bienestar de sus hijos. Esto se refleja en la Encuesta de Satisfacción de FE (2014) que indica que uno de los mayores sueños que ellas persiguen, es que sus hijos puedan tener una buena educación y, ojalá, llegar a la universidad.

Este es el caso de Erna Díaz, emprendedora de Macul, que después de superar una enfermedad y la quiebra de su carnicería, gracias a su fuerza y perseverancia creó una próspera amasandería que hoy cuenta con muchos clientes. “Al principio no pensé que podría levantar este negocio, pero lo logré porque me creí el cuento, porque como mamá quería salir adelante y darles a ellos la educación que yo quería”, asegura.

El más grande amor de Carolina Ortiz, es su hijo de 10 años. Por él decidió cambiar su ajetreada vida capitalina por un lugar más apacible en el balneario El Quisco. Por él ha logrado ir superando un cáncer y abrió un taller donde ofrece sus creaciones como vitrales y vitrofusión; un proceso que no ha sido fácil, pero que con el tiempo logró hacerse un nombre. “Comencé a trabajar el vidrio y me di cuenta que era algo que me gustaba mucho y en cada trabajo dejo una parte de mí. Tengo mi puesto en la feria “La Casona” de El Quisco y, además, mis clientes pueden encargar trabajos a través de internet”, nos relata.

El negocio de artículos para bebés de Macarena Benítez, se fundó cuando nació su segunda hija y vio que en el mercado, era muy difícil encontrar mercancías para guaguas con la calidad que ella buscaba, lo que la motivó a hacer su propia línea de productos. “Mi emprendimiento tiene que ver con la creación de artículos infantiles como baberos impermeables, delantales, porta pañales, etc… Productos que no encuentras en el supermercado, pero que son necesarios cuando tienes hijos con alergias alimenticias o que se ensucian mucho. Así los padres no tienen que estar preocupándose de cambiarles la ropa a cada rato”, manifiesta.

En tanto, Elizabeth Padilla, costurera de Chillán Viejo, quedó viuda y superó momentos dolorosos gracias al apoyo de sus tres hijos, especialmente de Matías (8), quien tiene Síndrome de Down y Autismo. Ellos son la fuerza que la insta a seguir adelante.

Además, con el apoyo de Fondo Esperanza, esta microempresaria ha logrado levantar su taller “Confecciones Matelic”. “Cada vez que me toca un recrédito, puedo seguir soñando. Fondo Esperanza ha sido fundamental para mi desarrollo como emprendedora. Lo importante es que voy a darle trabajo a más personas y eso me motiva a emprender”, remarca.

En Huepil, una localidad cercana a Los Ángeles, encontramos el Minimarket “Joaquín” de Adriana Inostroza. Comenzó hace seis años con la venta de harina tostada de trigo, avellanas, tortillas, perniles y pollos asados, con el objetivo de sacar adelante a su familia. “Como soy sola no podía quedarme sentada y necesitaba trabajar por mis hijos. Tuve malas experiencias, pasamos frío y hambre, así que no podíamos seguir así”, recuerda.

Pero su esfuerzo ha sido recompensado. “Estoy muy agradecida de Fondo Esperanza porque me dieron una gran oportunidad. ¡Me han ayudado un montón!”, manifiesta. A lo que agrega: “Uno de los logros más importantes que he tenido, es la tranquilidad y estabilidad económica, ahora puedo pagarle los estudios a mi hija”, señala con orgullo.

 

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