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lunes, noviembre 28, 2022

Estudiantes de Melipilla se capacitan en la creación y mantención de huertas para sus propios colegios

MELIPILLA.- “Huertas por el buen vivir” es un programa de talleres de la Dirección de Gestión Ambiental para la red de colegios de la Corporación de Educación y Salud con el objetivo de fomentar la soberanía alimentaria y adaptación al cambio climático.

Entre los impactos más significativos que está generando el cambio climático en la actualidad, sin duda la incertidumbre en la generación de alimentos es una de las que más atención está acaparando. Ante esta situación, el mundo científico y organizaciones internacionales han alzado alertas relativas a enfocar acciones que apunten a la adaptación al cambio climático, para buscar nuevas alternativas que permitan la seguridad alimentaria en este nuevo contexto.

En este sentido, las comunidades científicas apuntan a que los nuevos esfuerzos deben ir en línea con la sustentabilidad y fortalecer mecanismos en donde sean las personas las que puedan generar sus propios alimentos ya sea en sus casas o en sus comunidades de forma colaborativa, lo que se conoce como “Soberanía alimentaria”.

“Huertas por el buen vivir en colegios” es un proyecto piloto cuyo objetivo es educar respecto a la soberanía alimentaria, reciclaje, cuidados de plantas sin la utilización de agroquímicos y replicar el cultivo de alimentos en sus hogares. Dicho piloto fue impartido por monitores ambientales de la Dirección de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Melipilla, entre los meses de septiembre y octubre en el Liceo Gabriela Mistral.

El pasado jueves 20 de octubre se realizó la ceremonia de cierre, en donde las y los estudiantes pudieron recibir un reconocimiento por su participación e interés por realizar acciones concretas de adaptación al cambio climático.

Pedro Jiménez, profesor de ciencias naturales y biología del Liceo Gabriela Mistral, evaluó positivamente el proyecto y destacó el compromiso de las y los estudiantes. “No fue fácil porque entre clases y compromisos de los espacios de los chicos, siempre buscamos una alternativa en función para la construcción. Semana a semana ellos monitoreando y a diario fueron regando, haciendo su seguimiento en el crecimiento y desarrollo de las plantas en vista de que se hiciera realidad ese sueño, que en algún momento ellos habían tenido [de construir su propio huerto escolar]. Sin embargo, hay que destacar que todo esto contribuye: mientras tengamos áreas verdes vamos a poder respirar mejor, vivir mejor y eso nos lleva a que, de alguna manera, necesitamos trabajar en conjunto porque así vamos a reducir toda esta radiación solar que verdaderamente está afectando no sólo a parte de la humanidad, sino que indirectamente tiene que ver también con la alimentación”.

Este proyecto piloto de huertas en colegios será evaluado y se espera que pueda ser replicado prontamente en la red de colegios de administración de la Corporación de Educación y Salud como un programa permanente.

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