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lunes, diciembre 5, 2022

San Bernardo: En Villa Unión Americana se siembra un futuro ecológico

SAN BERNARDO.- La Junta de Vecinos Unión Americana y Yerbas Buenas es un barrio con identidad propia, a pesar de ubicarse entre Villa Chena, caletera Panamericana y otras unidades vecinales que toman como eje principal la calle Yerbas Buenas. Como telón de fondo, el majestuoso Cerro Chena otorga el sentido identitario que es compartido por sus habitantes, que han debido dar la pelea para no ser el patio trasero del gran negocio de las estaciones de servicio (bencineras), que proliferan ampliamente a lo largo y ancho de la ruta 5 Sur. Al menos la comunidad siempre está alerta ante intentos de instalarse de estas mega corporaciones que poco o nada contribuyen al bienestar comunitario.

Desde esa mirada, sus vecinas y vecinos han decidido estampar un sello que pocas villas poseen y que responde a la urgencia climática que vivimos, donde nos hacemos responsables de nuestra cuota de carbono y del futuro sostenible.

Mariluz Vargas Muñoz, presidenta de esta Junta de Vecinos, sabe muy bien cuál es esa co-responsabilidad, pese a no tener una sede social donde realizar iniciativas medioambientales y culturales. Aquí, la plazoleta interior de calle Quechereguas se convierte en el corazón y médula de las expresiones vecinales, o en una sala de clases al aire libre, bajo los árboles, en su mayoría falsos pimientos que atestiguan el paso de los años.

Comenzaron postulando proyectos de gobierno y municipales, yendo contra viento y marea. Si bien no los albergaba un techo, al menos podían dar vida a su plaza, y eso es justamente lo que hicieron.

El puntapié inicial fue el proyecto “Sembrando Futuro”, financiado por el Fondo de Fortalecimiento de las Organizaciones de Interés Público (FFOIP), 2017, donde compartieron conocimientos ancestrales de las semillas orgánicas, aprendiendo a sembrar, cosechar e instalar sus propios huertos familiares.

“Siempre los vecinos y especialmente las vecinas, han sido muy receptivas con la formulación y ejecución de estos proyectos. Esto se demuestra con la activa participación, en la responsabilidad, en el compromiso, y en el cómo nos hemos ido instruyendo en su importancia, en la circunstancia que cada vez hay más interesados y en el hecho de formar y estrechar nuevos lazos de amistad”, sostuvo Mariluz Vargas.

Junto a Carola Donoso, educadora ambiental de amplia trayectoria, consiguieron estos dineros para adquirir composteras domiciliarias, anunciando que “no hay plan B”, y por lo tanto es urgente la tarea de reciclar los residuos orgánicos para producir compost de alta calidad.

“Esta práctica, junto con la de Vermicompostaje, adquiere mucha importancia, estimando que la basura diaria que generamos contiene al menos un 50% de materia orgánica, y que al reciclar ayudamos a reducir dramáticamente estos desechos que van a parar a los rellenos sanitarios. Así también mitigamos los efectos de esta crisis climática que estamos viviendo”, dijo Carola Donoso.

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