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Melipilla
lunes, noviembre 28, 2022

El Cantar tiene Sentido

Adiós Querido Dino Parra.

Rodrigo Valenzuela 22El cantar tiene sentido. Lo dijo Víctor y Violeta. Lo dijo Leda Valladares y María Elena Walsh. Lo cantó Cecilia Toro y también lo dijo Dino Parra y fue, en gran medida, la frase con que impregnó su arte y vida.

Ayer, en la monotonía de la nueva sociabilidad tecnológica, una publicación hacía cuenta de la partida del amigo Dino y la mente que es traicionera fue en busca de su voz, su imagen y su presencia, en forma infructuosa.

Llegué a casa y busqué entre miles de archivos los doce capítulos de Identidad Latinoamericana, programa de radio que grabamos juntos para Radio Alterna hace unos cinco años, y le di al play.

Pude escuchar de nuevo la voz; y la voz me transportó a la casa al final de la callecita en Pomaire, al santuario lleno de sus joyitas, sus cassettes y cedés con gran parte de la historia folklórica de nuestra América. Quise saborear el mate cebado por Myrtha y volver ahí. Quise volver a aprender las anécdotas, las historias que compartimos y mientras escribo continúo escuchando las grabaciones del programa de radio.

Pero el Cantar tiene Sentido y la vida lo tiene también. Y si algo podemos decir con certeza es que Dino supo aferrarse a la vida con sentido. Especialmente, con el sentir de que podemos tener una vida mejor, una comunidad mejor, una sociedad más amante de su cultura y, sobre todo, en el rescate, difusión y cuidado de nuestras raíces, que en el caso de nuestro amigo se tradujo en el amor por el folklore, la música y la poesía popular.

Mucha gente conoció a Dino, no sólo en su faceta de cantautor, intérprete y profesor de música, sino también como gestor de los Campamentos de Música y Arte Popular, donde se vivía en carne la unión cultural de los americanos, donde las fronteras eran efímeras trazas que se difuminaban por debajo de los lugares comunes y las diferencias eran sinónimo del aprecio por lo nuevo que se iba compartiendo día a día y noche a noche.

Sin embargo, la gente de mi generación lo conoció principalmente como activista en el Centro Cultural de Melipilla, donde quisimos dar forma a una voz por los artistas y agentes culturales de la ciudad. Dino tuvo el honor y los cojones de encabezar este grupo que pretendió unirnos para alinear las políticas culturales de nuestra comuna.

Por esto, siento que no sólo ha muerto un gran amigo, siento que ha muerto un soldado de vanguardia por la cultura local y que en su memoria tenemos la obligación de meditar y actuar en consecuencia de un gran bien común, comunitario y comunal. Porque -insisto porque creo Dino habría insistido- el Cantar tiene Sentido, Entendimiento y Razón.

Para terminar sólo quiero agregar que se dice que la mayoría morimos dos veces. Primero cuando muere nuestro cuerpo y luego cuando somos nombrados por última vez. Tengo la convicción de que Dino Parra sólo lo hará una vez.

Por Rodrigo Valenzuela

Periodista

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