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martes, diciembre 6, 2022

#ChaoBinominal

Cambio al sistema de elección instaurado por la Dictadura Militar.

Nicolás ValdenegroMás de dos décadas tuvieron que pasar para que el sistema Binominal se fuera para la casa, ese mismo que igualaba al 33% con el 65% de los electores, dando una sobre representación a grupos políticos por sobre aquellos, que proporcionalmente, conseguían una votación mayor. Recordar el caso de Maricela Santibáñez en la última elección parlamentaria de 2013.

Una de las trabas más poderosas que dejó la Dictadura Militar y de la que sacaron provecho las coaliciones gobernantes en los posteriores gobiernos civiles, es el sistema binominal de elección, y que pese a los esfuerzos de los sectores progresistas para su modificación, éstos fueron estériles debido a las cadenas constitucionales establecidas en quórum de votación -ideadas por los precursores de la dictadura- para mantener el sistema instaurado a la fuerza en Chile, pese al retorno de los civiles al Gobierno.

Varias caricaturas se han generado al respecto, desde la vereda de la oposición han instalado el discurso que mayor cantidad de representantes no es necesario   – fueron los que aparecieron con carteles y haciendo pataletas, los mismos que apoyaron los Senadores designados, ahí se quedaron piolita e incluso defendieron los escaños que estos tétricos personajes usufructuaron durante meses en el Congreso- votando en contra de la modificación al sistema eleccionario. Por otra parte, argumentaban que aumentar el número es un gasto mayor para el país… por favor! ya lo son con sus elevados sueldos, con un edificio que no significa ninguna retribución a Valparaíso y que tiene un funcionamiento elitista (además de tener una arquitectura horrible). Si bien hay un estudio, revelado por la BCN, la que estima el aumento de escaños en 13 mil millones de pesos, ya hay parlamentarios que proponen hacer ajustes a las asignaciones que reciben, ahorro en costos como que el parlamento vuelva a Santiago e incluso, disminución de los sueldos, de manera que esta reforma signifique “costo cero” para el país.

Lo importante y trascendente de lo anterior, es que hoy contamos con una nueva fórmula electoral conocido como D’Hondt. Se entiende por éste el sistema de coeficiente que permite obtener el número de cargos electos asignados a las candidaturas, en proporción a los votos conseguidos. Los objetivos de esta reforma, en palabras del Gobierno, “apuntan a reducir la desigualdad del voto, permitir la representación e inclusión de todas las corrientes políticas significativas, aumentar la competitividad e incertidumbre respecto de quienes resulten elegidos, incentivar la participación femenina, facilitar la expresión de la mayoría y la representación de las minorías, promover un Congreso que refleje la diversidad de la sociedad, y evitar que queden fuera candidatos con grandes votaciones”[1]

Se avanza en una mayor y mejor Democracia, aún quedan desafíos importantes que abordar. Bien por Chile y su gente.

Nicolás Valdenegro

Trabajador Social

 

[1] Fuente: Gobierno de Chile – www.gob.cl

 

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